Marketing Digital

¿Por qué algunas personas pagan más por lo mismo? El lado oculto de los precios personalizados

Cómo los datos, los algoritmos y la inteligencia artificial están cambiando la forma en que las empresas fijan precios.

Cómo los datos, los algoritmos y la inteligencia artificial están cambiando la forma en que las empresas fijan precios.

¿Alguna vez has buscado un producto en internet y te has preguntado si otra persona está viendo exactamente el mismo precio que tú?

En un mundo donde las empresas pueden recopilar y analizar grandes cantidades de información sobre sus clientes, esta pregunta cobra cada vez más relevancia.

Dos personas pueden entrar a una plataforma, buscar el mismo producto y encontrarse con condiciones comerciales diferentes. Esto puede ocurrir por múltiples razones: promociones, ubicación, demanda, disponibilidad, tipo de cliente o, en determinados casos, sistemas que utilizan datos para personalizar ofertas y precios.

Pero aquí surge una pregunta todavía más interesante:

¿Puede una empresa saber cuánto estás dispuesto a pagar y utilizar esa información para determinar el precio que te muestra?

La respuesta es más compleja de lo que parece.

¿Qué son los precios personalizados?

Los precios personalizados son una estrategia mediante la cual una empresa puede adaptar el precio o las condiciones de una oferta de acuerdo con información relacionada con un consumidor o un segmento de consumidores.

Esta información puede incluir datos sobre preferencias, comportamiento de compra, historial de consumo u otras características utilizadas para segmentar clientes.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha analizado este fenómeno y sus posibles implicaciones para los consumidores y los mercados digitales.

Es importante aclarar que no toda diferencia de precio significa que una empresa esté cobrando más a una persona por su perfil.

Un precio puede cambiar simplemente porque aumentó la demanda, existe menor disponibilidad, terminó una promoción o cambió algún costo asociado al producto.

Por eso es necesario diferenciar entre precios dinámicos y precios personalizados.

Precios dinámicos vs. precios personalizados

Aunque los conceptos pueden parecer similares, existe una diferencia importante.

Precios dinámicos

Los precios dinámicos cambian de acuerdo con las condiciones del mercado. Algunos factores pueden ser:

  • Demanda.
  • Disponibilidad.
  • Temporada.
  • Horario.
  • Inventario.
  • Eventos especiales.
  • Tiempo restante para realizar una compra.

Por ejemplo, un hotel puede aumentar el precio de una habitación cuando quedan pocas disponibles para una fecha de alta demanda. En este caso, el precio responde principalmente a las condiciones del mercado.

Precios personalizados

Los precios personalizados van un paso más allá. En este modelo, la empresa puede utilizar información relacionada con el consumidor para adaptar una oferta o, en determinados casos, establecer un precio específico.

Por ejemplo, un sistema podría clasificar a los clientes según su historial de compras y ofrecer diferentes promociones a distintos segmentos.

La diferencia fundamental está en qué información se utiliza para determinar la oferta.

¿Qué datos pueden utilizar las empresas?

El crecimiento del comercio electrónico ha permitido a las empresas obtener una cantidad considerable de información sobre el comportamiento de sus clientes. Dependiendo de la plataforma y de las tecnologías utilizadas, algunos datos pueden incluir:

Historial de compras

Conocer qué productos has comprado anteriormente puede ayudar a una empresa a identificar tus intereses y ofrecer productos relacionados. Por ejemplo, una tienda puede recomendarte accesorios después de comprar un dispositivo electrónico.

Comportamiento de navegación

Las páginas que visitas, los productos que consultas y las categorías que revisas pueden utilizarse para personalizar tu experiencia.

Sin embargo, visitar varias veces un producto no significa automáticamente que su precio vaya a aumentar. Para afirmar que una empresa está modificando un precio específicamente por tu comportamiento sería necesario contar con evidencia que demuestre esa relación.

Ubicación

La ubicación también puede influir en las condiciones comerciales. El precio puede variar debido a impuestos, costos de envío, moneda, disponibilidad regional o condiciones del mercado local.

Por lo tanto, que dos personas ubicadas en diferentes ciudades encuentren precios distintos no significa necesariamente que exista discriminación de precios personalizada.

Perfil del consumidor

Cuando un usuario tiene una cuenta dentro de una plataforma, la empresa puede tener información relacionada con sus preferencias, compras anteriores o interacción con determinados productos. Estos datos pueden utilizarse para segmentar clientes y mostrar diferentes promociones.

En escenarios más avanzados, los algoritmos pueden intentar estimar la disposición de pago de determinados consumidores.

¿Puede la inteligencia artificial determinar cuánto pagarías?

Aquí es donde el tema se vuelve especialmente interesante.

La inteligencia artificial y el aprendizaje automático pueden analizar enormes cantidades de datos y detectar patrones que serían difíciles de identificar manualmente. Una empresa podría utilizar estos sistemas para analizar:

  • Qué productos generan mayor interés.
  • Qué clientes responden a determinados descuentos.
  • Qué productos tienen mayor demanda.
  • Cuándo aumenta o disminuye la demanda.
  • Qué promociones generan más conversiones.
  • Cómo reaccionan diferentes segmentos ante cambios de precio.

En determinados modelos, los algoritmos también pueden utilizar información histórica para estimar la disposición de pago de un consumidor.

Esto no significa que todas las empresas utilicen inteligencia artificial para cobrar precios diferentes a cada persona. La tecnología proporciona la capacidad; la empresa decide cómo utilizarla.

Y precisamente ahí comienza uno de los debates más importantes del comercio electrónico moderno.

El problema de no saber por qué estás pagando ese precio

Imagina que entras a una tienda online y ves un producto por $1,000 pesos. Tu amigo entra al mismo sitio y encuentra el mismo producto por $900.

La primera pregunta sería: ¿Por qué?

Puede existir una explicación completamente legítima. Tal vez tu amigo tiene un cupón, pertenece a un programa de fidelidad o está viendo una promoción específica. También podría tratarse de una diferencia relacionada con impuestos, ubicación o condiciones de envío.

Pero si la diferencia proviene de un sistema que analiza información personal para determinar cuánto estaría dispuesto a pagar cada consumidor, el escenario cambia. El consumidor podría preguntarse qué información está utilizando la empresa para determinar su precio y, todavía más importante, si se le está informando de ello.

¿Es legal cobrar precios diferentes?

La respuesta depende del país, de la legislación aplicable y de las circunstancias concretas.

En México, existen normas relacionadas con la protección de los consumidores y el tratamiento de datos personales. La Ley Federal de Protección al Consumidor establece obligaciones relacionadas con la información sobre precios, condiciones y prácticas comerciales. Por otro lado, la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares establece reglas relacionadas con el tratamiento de datos personales.

Esto no significa que cualquier diferencia de precios sea ilegal. Una promoción exclusiva, un descuento para clientes frecuentes o una tarifa determinada por la demanda pueden tener una explicación comercial válida.

Lo importante es analizar cómo se determinó el precio, qué información se utilizó y qué condiciones fueron comunicadas al consumidor.

Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoría legal.

¿La FTC ya está investigando este tipo de prácticas?

El tema no es únicamente una posibilidad teórica.

En enero de 2025, la Federal Trade Commission (FTC) de Estados Unidos publicó hallazgos iniciales de una investigación relacionada con tecnologías conocidas como surveillance pricing.

La investigación analizó cómo determinadas empresas pueden utilizar información personal para ayudar a establecer precios u ofertas individualizadas. Entre los tipos de información analizados se encuentran datos relacionados con la ubicación, historial de navegación, compras y otros elementos utilizados para categorizar consumidores.

Esto ha incrementado el debate sobre hasta dónde pueden llegar las empresas al utilizar datos para personalizar precios y ofertas.

Es importante señalar que estos hallazgos se refieren a las empresas y prácticas analizadas por la FTC y no significan que todos los comercios electrónicos utilicen estas técnicas.

¿Cómo puedes saber si estás viendo un precio diferente?

No siempre es posible identificar qué factores están detrás de un precio. Sin embargo, existen algunas prácticas que pueden ayudarte a comparar mejor:

  1. Compara diferentes tiendas. Busca el mismo producto en varios proveedores.
  2. Revisa el precio final. Un precio aparentemente más bajo puede terminar siendo más alto después de sumar envío, impuestos o comisiones.
  3. Revisa las promociones. Comprueba si el precio depende de una cuenta, una suscripción, un cupón, un método de pago o un programa de fidelidad.
  4. Compara en diferentes momentos. Esto puede ayudarte a detectar cambios de precio. Una variación por sí sola, sin embargo, no demuestra que el sitio esté personalizando el precio según tu perfil.
  5. Consulta las políticas de privacidad. Revisa qué información recopila la plataforma y para qué finalidad.

La navegación privada tampoco garantiza que una plataforma vaya a mostrarte un precio diferente. Su efecto depende de las tecnologías y mecanismos de identificación utilizados por cada sitio.

¿Qué significa esto para las empresas?

La personalización de precios representa una oportunidad tecnológica, pero también implica una responsabilidad.

Los datos pueden ayudar a las empresas a entender mejor a sus clientes, crear promociones más relevantes, mejorar la experiencia de compra, predecir la demanda, optimizar inventarios y automatizar decisiones comerciales.

Pero utilizar información de los consumidores sin considerar la transparencia y la confianza puede generar el efecto contrario. Un cliente que siente que una empresa está utilizando sus datos para cobrarle más puede perder confianza en la marca.

Por eso, el reto no consiste solamente en desarrollar sistemas capaces de personalizar precios. El verdadero reto es hacerlo de manera responsable, transparente y estratégica.

¿Hacia dónde va el comercio electrónico?

La evolución de la inteligencia artificial está haciendo que las tiendas online sean cada vez más personalizadas. En el futuro, una página web podría adaptar automáticamente productos recomendados, promociones, contenido, métodos de pago, mensajes comerciales, ofertas y la experiencia de navegación.

La personalización puede ser positiva cuando ayuda al consumidor a encontrar productos relevantes y obtener mejores condiciones. Pero cuando se utiliza para tomar decisiones que afectan directamente cuánto paga una persona, la transparencia se vuelve todavía más importante.

Entonces, ¿te pueden cobrar más por ser tú?

La tecnología permite que las empresas analicen grandes cantidades de información y personalicen ofertas, pero no todas las diferencias de precios significan que una empresa esté cobrando más a una persona por quién es.

Un precio puede cambiar por la demanda, disponibilidad, ubicación, promociones o muchas otras variables.

La verdadera cuestión está en entender qué factores determinan el precio y qué información utiliza la empresa para tomar esa decisión.

A medida que la inteligencia artificial y el comercio electrónico continúan evolucionando, los consumidores tendrán que ser cada vez más conscientes de cómo se utilizan sus datos. Y las empresas tendrán que encontrar un equilibrio entre aprovechar la tecnología y mantener la confianza de sus clientes.

Conclusión

Los precios personalizados representan una de las nuevas fronteras del comercio electrónico.

La posibilidad de utilizar datos, algoritmos e inteligencia artificial para adaptar ofertas puede generar grandes oportunidades para las empresas, pero también plantea preguntas importantes sobre privacidad, transparencia y confianza.

No podemos afirmar que cada vez que encontramos un precio diferente alguien esté utilizando nuestros datos para cobrarnos más. Pero sí podemos afirmar que la tecnología está haciendo posible que las empresas conozcan mucho más sobre el comportamiento de sus consumidores y utilicen esa información para tomar decisiones comerciales cada vez más sofisticadas.

La pregunta que debemos hacernos ya no es solamente ¿cuánto cuesta? También debemos preguntarnos: ¿por qué cuesta eso y cómo se determinó ese precio?

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Fuentes y referencias

  1. OCDE. Personalised Pricing in the Digital Era. oecd.org
  2. OCDE. The Effects of Online Disclosure About Personalised Pricing on Consumers. oecd.org
  3. FTC. Surveillance Pricing Study (enero 2025). ftc.gov
  4. Cámara de Diputados. Ley Federal de Protección al Consumidor. PDF
  5. Cámara de Diputados. Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares. PDF

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